Guía turística en el móvil

Ayer asistí, en el Centro Multimedia de Galicia, a la presentación de SMIT (la presentación aquí), un sistema móvil de información turística, que ahora, entre otras ciudades, incluye Santiago de Compostela.

03052006

Se trata de una aplicación J2ME que se instala en el móvil y permite buscar información, trazar rutas, situarse por esquina (aunque también puede usar un gps bluetooth), reproducir vídeos y sonidos, etc… Puede buscar información genérica, personalizada, radial desde el punto donde nos encontramos y también por recursos. Básicamente, una guía turística que aprovecha algunas de las características de un móvil. Por ejemplo, toda la información se descarga desde servidores, por lo que puede estar continuamente actualizada. Al ser una aplicación J2ME, tampoco se exige un móvil en especial (aunque el programa insiste en preguntarte si tu teléfono es un Siemens).

Por esa parte, bien. Se ha lo han currado (hace un tiempo trabajé en un prototipo de una aplicación similar y sé lo que cuesta), y para cualquier ciudad debe ser una alegría aparecer en un servicio turístico como éste. Sin embargo, yo esperaba más. Tanto de la aplicación en sí, como también de cualquier uso turístico del móvil.

En principio, hay un problema. Como todos los datos se descargan directamente desde Internet, hace falta usar una conexión de datos desde el móvil. Eso en España ahora mismo es muy caro y limita mucho el uso de cualquier programa que exija una conexión más o menos permanente. Más aún, si vamos a descargar imágenes, vídeos y archivos de audio. Ya me cobra una pasta mi operadora al mes por subir unas cuantas fotos a Flickr, imaginen si me pongo a baja vídeos del Botafumeiro.

Luego, a la aplicación en sí le falta un pulido. Se supone que la puedes bajar de geomovil.info (página que no está nada optimizada para móviles), pero por desgracia el navegador no da con la aplicación. En realidad, tuve que ir a geomovil.info/index.wml para encontrarla. Se ve que falla la detección de navegadores móviles (la instalé en un Qtek con WiFi para evitar el gasto de gprs).

También le falta un par de repasos al interfaz gráfico, que resulta muy poco intuitivo y se parece excesivamente a un interfaz de aplicación para PC (menús interminables, por ejemplo). No es un problema grave en sí, ya que se podría resolver con facilidad dejando unos usuarios libres por alguna ciudad y registrando cómo intentan usar la aplicación (usuarios que, a poder ser, no supiesen nada de informática ni de móviles). Pero mientras tanto, no parece lo suficientemente cómoda de usar.

Lo que me lleva a mis dos reflexiones sobre el turismo en el móvil.

Mi primera pregunta ante un problema así sería: “¿Es más fácil usar el móvil que preguntarle a alguien?”. Si la respuesta es no, entonces habría que replantearse el proyecto de arriba abajo. Imaginen. Estoy perdido en Santiago de Compostela y quiero encontrar la catedral. ¿Es más rápido hacer la búsqueda o preguntarle al primero que pasa? Tal y como está ahora, estoy seguro de que sería más fácil preguntarle a alguien, y así con casi cualquier recurso. Vayamos ahora un poco más allá. Ando por Santiago y voy a comer. ¿Elijo restaurante mirando la guía o le pregunto a alguien? Pues dependiendo de lo que quiera, podría ser mucho mejor preguntar.

Mi segunda pregunta sería: “¿Qué hace la aplicación que no haga una guía turística convencional?”. Pues la respuesta tiene que ser algo sustancialmente diferente, algo que compense el bajar la aplicación, lidiar con su interfaz y pagar por su uso. Si no es así, el interfaz del papel gana, porque llevan mucho tiempo haciendo guías de viajes y han aprendido a hacerla muy útiles e informativas.

Mi intuición es que vídeos, fotos y textos siempre actualizados no son suficientes. Es decir, ¿cuántas veces va a cambiar la descripción de la catedral? Sí, actos y demás es posible que cambien con cierta frecuencia. Pero para ese problema podría bastar con una web optimizada para móviles sin tener que escribir toda una aplicación.

Aquí es donde encuentro el fallo de imaginación. El móvil es un potente instrumento de comunicación entre personas, pero aquí sólo se le aprovecha como si fuese un ordenador que puede descargar de internet. Se usa como si fuese una guía de viaje más potente, pero sin aprovechar las capacidades que hacen del móvil un instrumento diferente. Y lo curioso es que en la red se encuentran muchos usos turísticos curiosos del móvil. Son en su mayoría usos muy interesantes, aunque también en ocasiones muy innovadores y para implementarlos hay que tener ganas de hacer las cosas de forma algo diferente. Por otra parte, ¿convertirse en ciudad innovadora no sería mejor publicidad?

En última instancia, ésa fue mi mayor decepción. El móvil tiene mucho potencial, pero no creo que pase por imitar lo que ya existe.

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